viernes, 6 de abril de 2012

Misión cumplida en Champions ... y a por el Chelsea

La verdad es que esta eliminatoria de cuartos contra el Milan no pasará a la historia como el símbolo del buen fútbol culé en plena New Age. Algo normal, tratándose de un equipo italiano.
Ya en la ida nos costó desarrollar nuestro juego, que parecía (y lo era) ser culpa del estado del césped. Pero en la vuelta, con una alfombra como césped, tampoco desarrollamos nuestro mejor fútbol.

¿Motivos?  Pues yo tengo principalmente 3 ...

1º - El rival que teníamos delante. Por una parte, muy defensivo y cerrado por el centro, lo que dificultaba nuestro estilo combinatorio habitual y, por otra parte, la presencia de un Ibrahimovic que, independientemente que estuviera más o menos acertado, provocaba un cierto retraso o contención de lineas.
Es decir, un equipo que a la vez te frenaba delante (por acumular defensas) y te fijaba mucho atrás (por la capacidad de Ibra de coger cualquier balón y facilitarlo a una media en la que Seedorf sigue repartiendo juego majestuosamente).

2º - Una cierta ansiedad en la eliminatoria. Empezando por el propio Pep, que ya dijo antes del sorteo que no quería ver al Milan ni en pintura (más vale que no diga nada otro día). Creo que el Barça afrontó los dos partidos sin ser consciente de su tremenda superioridad futbolística y ello niveló la eliminatoria.
Tanto cambio de sistema (Keita en la ida, Cuenca en la vuelta) rompió ciertos automatismos del equipo. Y lo más importante: los jugadores acabaron contagiándose. El martes, entre el 1-0 y el 1-1, vi un nerviosismo impropio en el equipo. Entre el 2-1 y el 3-1, les vi mucho más tranquilos.

3º - Baja forma física de los puntales del equipo.
Xavi, tanto en la ida como en la vuelta, ha perdido balones en zona de peligro por llegar tarde a muchos de dichos balones.
Cesc, que ya no jugó la ida ni contra el Bilbao, está agotado por (supongo) su rara pretemporada.
Busquets llevaba 3 partidos seguidos y se le notó algo cansado.
Iniesta (qué gol más importante, una vez más) estuvo desaparecido en la ida y, aunque el martes estuvo mejor, no vimos del todo al gran Iniesta.
Incluso Messi (aunque éste come aparte) estuvo un poco fallón. El gol que falla al inicio del partido suele ser de los que no perdona.
Nuestros jugadores insignia, por mucho que Pep (y los piruleteros) se empeñen, no están esta temporada para tanto esfuerzo intenso y continuado.
Espero que funcionen las rotaciones a tutiplén con los próximos compromisos de Zaragoza, Getafe y Levante en esta liga adulterada y volvamos a recuperar el punto de forma. O, como mínimo, que los partidos no sean especialmente intensos para nuestras figuras.

Una vez dicho todo esto ... misión cumplida, que era lo importante y lo trascendente.

Nos hemos quitado de encima una eliminatoria muy complicada (también es muy importante esta "profesionalidad" de saber ganar eliminatorias con equipos grandes sin que estés del todo bien) y ahora ya "sólo" nos queda la del Chelsea antes de la Final; ese equipo que nos trae maravillosos recuerdos, porque nuestra New Age empezó allí ... justo en este momento ... en el momento más mágico que yo he vivido como culé hasta la fecha.




Será una eliminatoria muy dura, pero el hecho de que vengamos precisamente de otra eliminatoria dura (ya vienes más entrenado, más mentalizado ... ya has sufrido) y juguemos el partido de vuelta en casa, me hace ser especialmente optimista.
Por lo que le he visto hasta la fecha, el Chelsea tampoco es exactamente el equipazo de hace 3 años y cae mucho en su rendimiento fuera de casa. Además, no creo que nos quedemos dos partidos seguidos en Champions sin marcar fuera de casa.

Pero ... ya hablaremos suficientemente del Chelsea (y de piruletas) pasadas las minivacaciones de Semana Santa. Ahora disfrutemos de estos días de especial tranquilidad, máxime con la clasificación a semifinales en el bolsillo.

cule1899


miércoles, 4 de abril de 2012

Cromatografía de gases


El cromatógrafo de gases es un aparato que sirve para identificar las sustancias que componen una muestra. Puede ajustarse para distintos niveles de detección, y de esta forma, una sustancia que se encontrara presente en una proporción inferior al nivel de detección utilizado no aparecería en los resultados. 
Pero si ajustáramos el instrumento a mayor nivel de detección por supuesto la encontraríamos. El primer resultado no puede considerarse realmente un error, pues en las proporciones que hemos determinado inicialmente la sustancia no está presente, aunque si lo esté en proporciones inferiores.

En el fútbol el instrumento que se utiliza para identificar las infracciones en el reglamento durante un partido son los sentidos de un ser humano, el árbitro. Aunque tiene la ayuda de los jueces de línea, se trata de un instrumento bastante limitado, porque observa el juego desde un sólo punto de vista, en general fijado en la posición de la pelota, lo que hace que no pueda ver bien lo que ocurre en el resto del campo. 
Además, su punto de vista se encuentra al nivel del terreno de juego, con lo que puede verse obstaculizado por jugadores. Es más, depende de sus piernas para moverse, con lo que a veces no puede rectificar el lugar desde donde visiona el juego con la suficiente rapidez, como por ejemplo, cuando el balón ha sido desplazado por un pase largo.


Por lo que hace a sus ayudantes, una de sus funciones, señalar los fuera de juego, requiere que sean conscientes al mismo tiempo del momento en el que se juega el balón en una parte del campo, y la posición en una línea imaginaria de los jugadores que se encuentran en otra parte diferente. Linea además determinada por la posición de un jugador que puede encontrarse en movimiento. 

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, el código que debe aplicar requiere a veces que juzgue, no los hechos, sino la intención de los jugadores (“...a juicio del árbitro, implicado en el juego activo...). 
Y, finalmente, debe juzgar en el instante, pues no tiene posibilidad de reexaminar los hechos.

Por otro lado, existe otro instrumento que, aunque no oficialmente, se usa también para juzgar lo que ocurre en un partido. Son las cámaras de televisión. Ofrecen numerosos puntos de vista, de forma que no sólo es posible observar desde distintos ángulos lo que ocurre en las inmediaciones de la pelota, sino que pueden contemplarse otras partes del terreno de juego. 
Para cambiar de punto de vista basta que un realizador apriete un botón. Los puntos de vista se encuentran a diversos niveles de visión (a nivel del terreno, por encima de él, e incluso cenitalmente a veces). Cuando es necesario se pueden usar ayudas infográficas (trazar una línea en la pantalla por ejemplo) para aclarar las posiciones de los jugadores. Y lo más importante, cabe la posibilidad de repetir las jugadas tantas veces como se quiera, y a velocidades mucho menores que el tiempo real.


El caso es que asistimos cotidianamente a la exhibición de “errores arbitrales” detectados mediante las posibilidades que ofrece la televisión, sin que se tenga en cuenta, o se mencione en ningún momento lo que realmente le resulta posible discernir al árbitro. 

Como en el cromatógrafo de gases, muchas veces la jugada existe (el penalty, la falta que merece expulsión, el fingimiento, etc...), pero las posibilidades de detectarla están por debajo de lo que una persona al instante, y en el terreno de juego puede percibir. No puede hablarse con propiedad de error en este caso, pues el árbitro no puede juzgar más que aquello que ve, o cree ver, y en eso decide bien. 
Esto podría llevar al debate de en qué medida sería apropiado introducir ayudas tecnológicas al arbitraje en el futbol, pero esa es otra cuestión. Mientras la situación sea la que hoy es sería saludable, aunque me temo que utópico, que se introdujera este factor en los comentarios sobre los arbitrajes.

En el Barcelona-Milan tenemos un ejemplo de lo que quiero decir en el penalty de Nesta a Busquets. 
As ha publicado unas fotos de dos instantes de la jugada que permitirían concluir que Xavi no había golpeado el balón cuando Nesta y Busquets ya estaban en movimiento. Y en algún programa se han estado entreteniendo repitiendo la jugada decenas de veces hasta llegar a la misma conclusión. 
Supongamos que tuvieran razón, lo que es mucho suponer. Pero la pregunta es ¿es posible que el árbitro, que está mirando al área, pueda distinguir si el golpeo del balón (que no ve) se produce unas décimas de segundo antes que el inicio del movimiento de Nesta y Busquets? Es evidente que no. Pues si es que no, la jugada está bien pitada con el nivel de detección que cuenta, que es el del árbitro, y da igual lo que se vea en televisión. 

Me pregunto cúantos "errores" no pasarían este test.

leuthen